domingo, 21 de septiembre de 2014

Memoria histórica: reconocer y reparar

El otro día apareció una noticia muy curiosa en el Ubyssey, el periódico de la UBC. Un octogenario canadiense-japonés, Henry Sugiyama, médico jubilado, había recibido meses antes la aceptación para entrar a estudiar en la Universidad de British Columbia… 70 años después de que él enviara la solicitud  y hubiera sido rechazada.

Después de la segunda guerra mundial, la UBC cerró la entrada de japoneses a sus aulas, incluso de los que llevaban años viviendo y estudiando en Vancouver  como el señor Sugiyama. Éste, afortunadamente,  pudo entrar en otra universidad canadiense donde estudió medicina.

La aceptación que Sugiyama ha recibido recientemente de la UBC no se trata de un traspapele administrativo. Se debe a que la Universidad está revisando sus políticas discriminatorias del pasado e intentando repararlas, aunque sea simbólicamente. Sugiyama, a sus 87 años,  ha aceptado acudir a un también simbólico primer día de clase.

No parece esto ser un caso aislado en Canadá. En 2006 el gobierno pidió perdón al pueblo chino por la conducta discriminatoria que mantuvo entre 1885 y 1923. En 1881 entraron miles de chinos en Canadá para construir el ferrocarril que uniría ambos lados del país. En esa durísima obra murieron muchos de ellos. Pero una vez terminada, el gobierno canadiense puso trabas a las inmigración china, con impuestos especiales, por lo que muchos de ellos tuvieron que regresar a China o quedaron dramáticamente separados de sus familias. En 2006 al fin se reconoció este error y se ofrecieron compensaciones económicas a las familias que se vieron perjudicadas.

Casi igualito que nuestro actual gobierno y las víctimas del franquismo, ¿no?





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