jueves, 30 de octubre de 2014

Peripecia canadiense, punto y final


Hoy es mi último día aquí. Hemos querido que sea uno más. Alfredo se ha ido a trabajar y yo, a pesar del tiempo inhóspito, me he lanzado a la calle, deambulando entre la 4ª y la 8ª avenidas. A hacer fotos. Hago muchas, muy malas, pero hacerlas me ayuda a fijarme en cosas que de otro modo no habría percibido.  Selecciono las mejores -me parece que voy teniendo un poco más de criterio- y eso me ayuda a reelaborar el discurso de lo que he visto y a decidir qué es lo que quiero contar. Y,  espero, pasado el tiempo, me ayudarán a recordar.


Vancouver desde el Museo histórico de la ciudad
He terminado la mañana en el Museo histórico de Vancouver.  Ahora que ya me conozco el territorio, que me he pateado la ciudad, que me he leído decenas de paneles en los sitios heritage y que hemos hablado de ello en las clases de inglés, todo lo que he visto en el Museo me ha resultado familiar y significativo. Ha sido un buen final.


Voy a cerrar este blog. He dejado la crónica más turística de mi peripecia canadiense para el Facebook -incluida la visita de los chicos, Andrea y Cristina-, y aquí he puesto algunas de las refle-chorradas que se me han ido ocurriendo. Me cuesta mucho escribir y, a mayores, he tenido que llevar un diario en inglés. Muchas entradas se han quedado en el título y, pasado su momento, se han ido desinflando y las he borrado.

En todo caso, ¡gracias Elena!, porque tú me sugeriste la idea de este blog que, como las fotos, me ha ayudado a comprender  mejor mi experiencia.  

miércoles, 29 de octubre de 2014

Relato para mí misma

Llevamos unos días tristones. Lloviendo casi siempre, el fresco se empieza a notar y desde la casa -siempre silenciosa- se escucha el sonido del viento. El otoño avanza, le empiezo a ver las orejas al lobo y percibo que mi lugar ya no es éste.

En muchos cruces te recuerdan los puntos cardinales 
Y antes de que el recuerdo caiga en la neblina, me quiero decir a mí misma qué me ha fascinado de este sitio. No vaya a ocurrir como en esos enamoramientos fugaces de los que, cuando ya han pasado, apenas recuerdas el motivo.

Aquí todos los caminos son abiertos; entras en cualquier vericueto y siempre puedes salir sin retroceder. Puedes ir de una calle a otra atravesando transparentes edificios. Siempre ve cielo y horizonte. Te puedes perder pero, si quieres, sabes donde estás. 

Flota un cierto aire de irrealidad en el ambiente. Quizás porque en el campus se mezclan modestos edificios antiguos -o simulando que lo son, desde luego nunca anteriores a 1915- con otros ultramodernos despampanantes

Mathematics Building

Audian Art Centre, West Mall con University Blv.



















Y siempre te encuentras alguna sorpresa. Todos los días, hasta el último día. Hoy ha sido una escultura sobre la Tierra y ayer un mural alegórico de los saberes
Mosaicos de Lyonel Thomas en Brook Hall

School of Hearth Sciences
























Y, desde luego, rinconcitos apacibles donde pasear, tumbarte a la bartola o tomarte un café.





















El motto de la UBC es A place of mind. Y es cierto que se percibe sabiduría cuando pasas por los grandes edificios de investigación médica o científica, siempre transparentes, y dónde ves a la gente trabajar incansablemente.  Las bibliotecas son un lujo. Hay muchas, al menos cada facultad tiene la suya, pero las más grandes son la Koerner y la Barber Libraries, una enfrente de otra en Main Mall. En la última me he pasado las horas muertas buscando música. Nadie te pregunta nada, ni pasas por arcos de detección,  ni te piden  un carnet para entrar y fisgar por tu cuenta. Si necesitas algo, te atienden estupendamente. Además de las zonas donde están los libros, hay sitios para la lectura o el reposo, incluso el sueño.


Koerner Library, abierta hasta muy tarde
Sala de trabajo de la Barber Library







Un trocito de las estanterías de partituras









Por todas partes ves esculturas o murales. Hay dos galerías de arte, el Museo de Antropología de British Columbia, el Museo de Ciencias Naturales, dos teatros, un cine y al menos tres auditorios, entre ellos el Chan Centre for the Performing Arts, uno de los más prestigiosos de Vancouver. Y, lo más entrañable, los pianos que ponen al aire libre a disposición de cualquiera. Curioso, casi siempre he visto a chicos tocando. ¿Será que estudian en mayor proporción que las chicas o que son más exhibicionistas?

Auditorio principal del Chan Centre. Aquí cantamos con el Women´s Choir


Piano preparado para el otoño
Totems en el MOA




















Omnipresentes el césped, los árboles y las flores. Que han ido cambiando poco a poco con el tiempo.

School of Theologie


Main Mall en Otoño







La llamada a la realidad después de tanta perfección corre a cargo de obras de mejora y mantenimiento que ves continuamente en el campus. Son como hormiguitas que trabajan en el verano 12 horas al día, incluso sábados, aunque con bastante pachorra y siempre muchos para lo mismo. Quizás previendo los largos meses de invierno en los que no se puede ni salir a la calle.












También se salva de la perfección mi barrio, que es algo cutre comparado con el resto, aunque cómodo y muy popular entre los estudiantes.



En este sótano hay puestos de comida de distintos países, baratos. La gente se la come en las mesas o se la lleva a casa

Mi casa es luminosa y acogedora




y desde el sillón veo la mañana y la noche. Y también un poquito de mar. Oigo las sirenas de los barcos los días de niebla.






En la  escuela de idiomas he encontrado a gente estupenda, con quienes he tenido una relación fluída y amistosa. Como Ce Gao, que estudia bioquímica en Beijing, las coreanas Ji Eun, Yumi a las que explotan en sendas empresas canadienses como becarias y la ingeniera química canaria Ainoah. Todos jóvenes y peleando por su futuro, que pasa por dejarse un pastizal de dinero y energía aprendiendo la lengua del nuevo imperio. Y he hecho cosas inverosímiles, como juegos de rol, gymkanas o encuestas sobre temas de lo más peregrino por el campus.

Venny, Ryn, Kimie, Rouda, Mohammed, myself, Irene y Misaki en una gymkana por equipos

Y a mayores, la experiencia con el Women´s Choir, que ya he contado.

La compañía en casa, inmejorable, y cuando han venido los chicos, un placer y muchas risas. Aquí he sido feliz paseando, estudiando, viviendo al día y pasando mucho tiempo en las musarañas. Espero que este recuerdo me reconforte cuando vengan peor dadas.















martes, 28 de octubre de 2014

Seguridad, sexo y vida universitaria

En el campus de la UBC, en un Canadá donde nunca pasa nada, me ha extrañado ver carteles como estos:



La AMS -Alma Mater Society, el sindicato de estudiantes-, ofrece un servicio de acompañamiento para andar por el campus a horas intempestivas. Llamas, o te acercas a un Hub, y te viene a buscar una pareja -chico y chica- que te acompaña hasta tu destino.  Parece que ha habido los cursos pasados algún tipo de agresión en la calle -en general de tipo sexual- que se intentan paliar con estas y otras medidas.

También preocupa al equipo rectoral y a las organizaciones de estudiantes la creciente utilización de date rape drugs, sustancias que se añaden a la bebida o comida de la persona con la que se pretende mantener relaciones sexuales, y que facilitan la falta de consciencia y posterior olvido por parte de la víctima. Quizás estoy un poco fuera de juego en este tema, y pensaba que eran mitos de mi juventud las famosas pastillas que te podían poner en la bebida para después utilizarte sexualmente. Pero parece que, al menos aquí, están a la orden del día.

Cuando dices NO de algún modo, es que estás diciendo NO
En las universidades norteamericanas es una norma habitual que todos los estudiantes pasen al menos su primer año en residencias o apartamentos dentro del campus. Por tanto, las expansiones sexuales de la post-adolescencia están a la orden del día y se ven como algo natural. Pero se considera sexual assault a toda relación no consentida de un modo muy explícito, como explica sugerentemente este cartel del grupo feminista de la Universidad Simon Fraser. Y se hacen  campañas a favor del otorgamiento de este acuerdo. 

Podían ir tomando nota nuestras autoridades académicas de cómo dar un enfoque a la educación sexual -si tal cosa existe aún- más allá de la descripción anatómica y fisiológica del sexo. 











Mi concierto americano

El miércoles 24 de Octubre participé en un concierto en el que cantaban casi todos los coros de la School of Music de la UBC: University Singers, Chamber Choir (ambos formados por profesores o estudiantes de los últimos años de canto o dirección coral), Women´s Choir y Men´s Choir (compuestos por otros estudiantes de la School of Music, y estudiantes o personal de la Universidad con formación musical). Quedó fuera la Choral Union, más multitudinario y abierto a personas con menos experiencia.

Alto 2 power
Ya he contado en otro post cómo es el Women´s Choir. Seguimos con la misma energética y joven directora -Taylor Bone- que en algunos aspectos me recuerda a Kara -las gaudeamíticas sabéis a quien me refiero-, aunque mucho menos ñoña. Aparte de que habla sin parar y muy deprisa, comunica musicalmente muy bien con gestos y con su propia voz cantada. Y tiene habilidad para integrarnos a todas y que nos sintamos a gusto. A mí me ha tratado con mucha deferencia y me invitó a contar algo de mí en uno de  los primeros ensayos. 

Finalmente nuestra participación se centró en tres obras, con un esquema que me parece es el que usan para intervenciones breves, pues era calcada a la del Men´s Choir: un tema étnico -preferiblemente nórdico o del este de Europa, de donde es Lagramer, el súper jefe de todos los coros-, una melancólica balada inglesa y un gospel.

Ensayando las entradas con Taylor al frente
Además de la preparación musical de las obras, empleamos muchísimo tiempo en aspectos organizativos del concierto -para bastantes chicas era su primera vez allí-: vestimenta, carpetas, look (preferiblemente con la cara bien visible y un poquito de color…). Yo me puse dos horquillas para retirarme las greñas, como cariñosamente llama a mis canas mi amiga Reyes. Y en la escenografía. Los dos ensayos que tuvimos en el Chan Center previos al concierto los dedicamos casi en exclusiva a preparar la entrada de las angelicales sopranos en escena. Amén del loable esfuerzo por parte de Taylor de que se nos quitase el "respeto" por el local del concierto -uno de los más reputados de Vancouver-, a la vez que se lo quitaba ella. Se ha notado que somos una de sus primeras experiencias como directora, y creo que ha dejado algunos aspectos musicales en el aire. En el concierto se le fue el tempo de una de las obras.  

Aún así, para mí la experiencia ha sido muy interesantes. Cantar nuevas músicas y ¡cantarlas sin partitura! Tengo la memoria de un mosquito, y he necesitado mucho tiempo para memorizar especialmente las letras. Los ritmos del gospel, que parecen fáciles, son sincopados y endiablados porque se cantan muy deprisa. Disfruté mucho del concierto sin estar pegada al papel. 

Cantando en el Chan Centre

Otro  de los aspectos importantes del concierto es que me ha permitido tener una idea global de cómo son las Facultades de Música de una Universidad americana. El concierto tenía como finalidad básica la formación de su alumnado. La misma Taylor con la que cantábamos gospel, participaba como cantante y directora en la Missa Brevis de Mozart, o en la segunda parte con un repertorio romántico y contemporáneo. Chapeau¡ El jefe supremo Lagramer ha supervisado nuestros últimos ensayos y ha hecho alguna indicación a Taylor. Los alumnos de canto y dirección coral se curten en estos eventos que les ayudan a ser profesionales competentes. Debo decir que desconozco cómo funcionan en España los conservatorios, pero me alegraría que lo hicieran igual que aquí.

El próximo ensayo -mi último- analizaremos el vídeo del concierto. Me parece estupendo para aprender de la experiencia. Echaré en falta a mis encantadoras compañeras -exceptúo a la petarda de mi jefa de cuerda, me recuerda demasiado a otra que tuve- que cantan como los ángeles y que aprenden sin pestañear unos textos tremendos en noruego arcaico. 

Este es el enlace a los vídeos del concierto (estamos en la 1ª parte, minuto 37)

http://new.livestream.com/ubcschoolofmusic/events/3520150


domingo, 26 de octubre de 2014

Diego el Cigala y el poder de la palabra

Un día de mierda, lloviendo a cántaros, bueno para estar encerrada en casa todo el día. A la 8, concierto de Diego el Cigala en el Chan Centre, aquí en el campus. Después de un curto de hora de trayecto, llegamos empapados a pesar de los paraguas.

No cabía un alfiler en el Chan. Mucho público latino, aunque también canadiense.  Diego es una fuerza de la naturaleza, y pedazo de músicos la gente que traía con él: piano, bajo, guitarra eléctrica y percusión. El flamenco se mezcla con ritmos cubanos y argentinos, boleros y cumbias,  con una notable influencia jazzística. Temas nuevos -para mí- y otros bien conocidos.   

Diego canta que lo borda, pero además dice muy bien el texto. Las palabras suenan claras y enhebradas en su boca, y esto hizo que me sintiera muy feliz.  Llevo meses en un país donde, salvo en el reducto de mi Instituto donde los profesores hablan extremadamente bien, nunca acabas de entender totalmente a tus interlocutores. Ni en la tele, ni en el súper, mi a mi acelerada directora del Women´s Choir. También es frustrante no poder expresar lo que piensas o sientes, que suele ser bastante (mi hijo Andrés me tacha de "excesiva").

Durante el concierto miraba a mis vecinos canadienses,  compadeciéndoles por lo que se estaban perdiendo por no saber castellano. 

El Cigala me ha devuelto el poder de la palabra. Gracias!

jueves, 23 de octubre de 2014

Naturaleza, industria y trabajo

Unión de los tramos del Pacific Railway construidos desde el Este y Oeste
Esta gente no lo ha tenido fácil. Un país inmenso, muy escarpado en su mitad occidental que culminan en el centro con la cadena de las Rocosas. Y hace mucho frío gran parte del año. Han tenido que trabajar mucho para construir un país vivible y transitable. 

Su historia va unida a las grandes obras públicas.  Las ciudades se aposentan a la par que avanza la construcción del gran ferrocarril transoceánico Canadian Pacific Railway (1881-1886). 

Edificio histórico. La primeras fábrica conservera de pescado (Stevestone) 
La mayor parte de sus edificios Heritage están relacionados con la tecnología o la industria.  Y cuidan de ellos con mimo, quizás porque tienen pocos y relativamente recientes. Curiosamente, las iglesias no suelen ser especialmente relevantes.

Además, los relatos sobre los logros materiales no tienen como protagonistas  a los políticos que los impulsaron sino a los trabajadores que los sacaron adelante. Muchas placas recuerdan los trabajadores que murieron en una obra, o a quienes tuvieron un lugar prominente en ella, pero ni una palabra sobre el gobernador de turno que la inauguró. Y se menciona con respeto el ingente trabajo que supuso su construcción.

Fareros que hicieron posible el faro de Point Atkinson
 
La otra pata del Heritage es la naturaleza. Preservan cada árbol como si fuera el último, y mira que tienen para hartarse. Y ya he hablado de su preocupación porque molestes al oso, mucho mayor que la de que el oso te moleste a tí. Seguro que en otras partes del país han hecho barbaridades -tienen mucha riqueza minera y de hidrocarburos en Alberta, por ejemplo- pero al menos intentan compensarlas.

Me da la impresión de que la historia que se cuenta en las escuelas no es la lista de los reyes godos, sino la de las conquistas para la vida cotidiana de las personas. Igualito en nosotros ¿no?

Mi último día de clase

Durante tres meses he sido alumna en el English Language Institute de la UBC. Los dos últimos muy intensivos, es decir, 5 horas diarias de clase más otras dos de lunch-time. Y siempre caía algún deber para casa, o una lectura, escribir el diario… Ha sido agotador pero muy interesante.

La enseñanza se organizaba en tres bloques (leer, escribir y hablar). En cada uno tenía un profesor diferente y, salvo algunas coincidencias, compañeros diferentes. De mis profes he aprendido no sólo bastante inglés -dentro de mis limitaciones y de mi mala memoria- sino, sobre todo, cómo ser buen profesor y gestionar una clase. Claro que sus condiciones son excepcionales -pocos alumnos, en general motivados y que, además, han pagado una pasta por las clases- pero así y todo, me hubiera gustado poder aplicar algo de lo que he aprendido en mis aulas. Cada uno en su estilo -la imprevisible Darlene, el riguroso Kameron y la explosiva Louise- han demostrado profesionalidad y un gran compromiso con nuestro aprendizaje.   Tenían la habilidad de plantear temas de debate interesantes, a veces escabrosos, sin que nadie se sintiera molesto y lograban la participación de todos. Chapeau!

Mis compañeros, muy diferentes de los del curso que hice nada más llegar. Aunque la mayoría siguen siendo orientales, hay bastantes árabes y sudamericanos. Nos hemos reído mucho unos de/con los otros, chanceándonos de nuestras diferencias culturales y teniendo como objetivo común de burla a los estrafalarios yankees. Me quedo con la afabilidad y buen humor de los árabes, la delicadeza de los orientales, la cercanía de los hispanos. 

La mayoría son estudiantes universitarios o recién graduados que necesitan una acreditación en inglés para seguir estudiando o trabajar. Pero también hay otros tipos distintos. Guy, ingeniero informático georgiano-israelí que se viene con su familia al pairo del nuevo trabajo de su mujer. Neki, dueña de una peluquería en Hong Kong que tiene a sus hijos viviendo en Canada. Abadi, rico negociante en Arabia Saudí, que se viene también con la familia. Emi, tímida japonesa que trabaja en una compañía de exportación a la que sus jefes envían para que mejore su inglés. Rawda, inteligente muchacha libia que se viene con su marido y su hijo porque quiere hacer un master en la UBC sobre enfermedades de la plantas… Ha sido una maravillosa oportunidad de conocer gente totalmente distinta de la habitual, aprender y derribar muchos prejuicios.

Tipificados, el "latin corner", donde nos reuníamos a comer los hispanohablantes -but only english, of course- y el "club del velo", las compañeras con la cabeza y parte de la cara, o toda ella, cubiertas. No me acostumbro a verlas, y tendrían que convencerme de que estas muchachas son realmente libres de vestir así. Me dio rabia porque no tuve oportunidad de hablar con alguna de las totalmente veladas, formaban un grupo muy cerrado y huidizo, y ninguna de ellas estaba en mis clases. 

Al final, como siempre, se desatan los afectos, y las frías japonesas nos pedían besos y abrazos a las hispanas al ver que nosotras lo hacíamos. Curiosamente, con los árabes el beso ha salido de modo natural. Este último día de clase me he sentido muy querida y respetada -mis compañeros me votaron a como la más "smart", "inteligent" y "friendly"-. Selfies por doquier y petición de amistad en FB. Vamos, subidón. O simplemente, que mis compas no se dan cuenta de que soy muy mayor.

Antes de que se me borren de la memoria, junto sus nombres, caras, y algún detalle que me los recuerde. Si tenéis curiosidad, aquí los dejo.

















Reading class

Kumiko (mi compi), Emi (arquera), Ryo, Youngah, Maged (etíope), Darlene (teacher), myself, Soyung, Inhye, Mao,  Kimie (Korea), Sandra (Argentina), Fifi (energética), Taisuke (Japon), Ainoha (mi amiga, España)




Writing Class
Kazusa (Japan), Omar (Saudi Arabia, informático), Ryo (Japan), Naoko (Japan), Ines (France, novia de Taisuke), Nabaff (insufrible, Bahreim), Jang, myself, Guy (Georgia-Israel, informático), Ainhoa (Spain), Taisuke (Japan), Kameron (teacher, Canada)



Listening and Speaking Class
Maged, Abady, Louise (teacher), Venny (mi compa, encantador), Kimie (cestas con pañuelos), Mayako, Missy (China, yoga, mágica), Rawda (Libia), myself, Mohammed, Moe (Japan, strong woman), Mayu (Japan), Karim (Ecuador), Irene (Aiying He, China), Sara (China), Misaki (Japan, ábaco), Rin (Japan, tímido encantador)