En el campus de la UBC, en un Canadá donde nunca pasa nada, me ha extrañado ver carteles como estos:
La AMS -Alma Mater Society, el sindicato de estudiantes-, ofrece un servicio de acompañamiento para andar por el campus a horas intempestivas. Llamas, o te acercas a un Hub, y te viene a buscar una pareja -chico y chica- que te acompaña hasta tu destino. Parece que ha habido los cursos pasados algún tipo de agresión en la calle -en general de tipo sexual- que se intentan paliar con estas y otras medidas.
También preocupa al equipo rectoral y a las organizaciones de estudiantes la creciente utilización de date rape drugs, sustancias que se añaden a la bebida o comida de la persona con la que se pretende mantener relaciones sexuales, y que facilitan la falta de consciencia y posterior olvido por parte de la víctima. Quizás estoy un poco fuera de juego en este tema, y pensaba que eran mitos de mi juventud las famosas pastillas que te podían poner en la bebida para después utilizarte sexualmente. Pero parece que, al menos aquí, están a la orden del día.
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| Cuando dices NO de algún modo, es que estás diciendo NO |
En las universidades norteamericanas es una norma habitual que todos los estudiantes pasen al menos su primer año en residencias o apartamentos dentro del campus. Por tanto, las expansiones sexuales de la post-adolescencia están a la orden del día y se ven como algo natural. Pero se considera sexual assault a toda relación no consentida de un modo muy explícito, como explica sugerentemente este cartel del grupo feminista de la Universidad Simon Fraser. Y se hacen campañas a favor del otorgamiento de este acuerdo.
Podían ir tomando nota nuestras autoridades académicas de cómo dar un enfoque a la educación sexual -si tal cosa existe aún- más allá de la descripción anatómica y fisiológica del sexo.

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