Hoy es mi último día aquí. Hemos querido que sea uno más. Alfredo se ha ido a trabajar y yo, a pesar del tiempo inhóspito, me he lanzado a la calle, deambulando entre la 4ª y la 8ª avenidas. A hacer fotos. Hago muchas, muy malas, pero hacerlas me ayuda a fijarme en cosas que de otro modo no habría percibido. Selecciono las mejores -me parece que voy teniendo un poco más de criterio- y eso me ayuda a reelaborar el discurso de lo que he visto y a decidir qué es lo que quiero contar. Y, espero, pasado el tiempo, me ayudarán a recordar.
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| Vancouver desde el Museo histórico de la ciudad |
He terminado la mañana en el Museo histórico de Vancouver. Ahora que ya me conozco el territorio, que me he pateado la ciudad, que me he leído decenas de paneles en los sitios
heritage y que hemos hablado de ello en las clases de inglés, todo lo que he visto en el Museo me ha resultado familiar y significativo. Ha sido un buen final.
Voy a cerrar este blog. He dejado la crónica más turística de mi peripecia canadiense para el Facebook -incluida la visita de los chicos, Andrea y Cristina-, y aquí he puesto algunas de las refle-chorradas que se me han ido ocurriendo. Me cuesta mucho escribir y, a mayores, he tenido que llevar un diario en inglés. Muchas entradas se han quedado en el título y, pasado su momento, se han ido desinflando y las he borrado.
En todo caso, ¡gracias Elena!, porque tú me sugeriste la idea de este blog que, como las fotos, me ha ayudado a comprender mejor mi experiencia.
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