Comimos lo que nos dieron en el bar de unos simpáticos muchachos, en la desolada zona que puede considerarse el centro de la ciudad. Paseando después, llegamos al Museo local, y me picó la curiosidad de ver cómo están montados estos museos americanos.
Aquí los Museos son Museos históricos, y reservan la denominación "Galerías de Arte" para nuestros pinacotecas. El Museo estaba casi vacío, y en su mayor parte atendido -muy bien- por encantadores voluntarios. Recreaba los orígenes de la ciudad, al pairo, como tantas otras, de la fiebre del oro. Pude recordar los escenarios que hemos visto tantas veces en los Westerns: el Saloon, la oficina del Sheriff, la barbería… Me resultaba tan próximo que me contagié de la emoción de nuestra interlocutora. Estos yankees tienen un pasado de poco más de dos siglos, pero lo cuidan lo ponen en valor como no hacemos en España. Hasta había una cocina años 60 con un gran frigorífico de esos redondeados...
Una avería en cadena de mis aparatos electrónicos me impidió tomar demasiadas fotos, pero me dio la oportunidad de deambular por Modesto en busca de una tienda donde reponer existencias. Fue duro, pero al final acabas encontrando vida humana en forma de pequeños centros comerciales.
Llegamos a dormir a Mariposa, un pequeño pueblo que dan acceso al Yosemite Park. Motel de los de aparcar el coche a la puerta de la habitación.
Y una pequeña sorpresa: detrás del motel estaba el cementerio del pueblo. Es la primera vez que veo un cementerio en Canadá o en USA. Muy antiguo, con tumbas de los pioneros. Pero lo más curioso era la extensa parte dedicada los masones, con la lápida de estas probablemente hermanas mellizas o gemelas en la se ven los símbolos de la masonería. Me he quedado con ganas de saber más de esa peripecia.
Me estaré reconciliando con los yankees?
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