Durante estas cuatro semanas que llevamos por aquí hemos ido a otros tantos conciertos del Vancouver Early Music Festival. Todos aquí en el campus.
Tres de ellos en el auditorio Roy Barnett de la Escuela de Música. Con más de 250 butacas, se llena todos los días. Entre el público han desaparecido los asiáticos, aunque son casi-mayoría en Vancouver. En el concierto de música antigua-antigua, del impresionante grupo Sequentia, se ve bastante gente joven.
El ambiente es informal, familiar y algo provinciano. Cada cuál viste como le parece y da la impresión de que se conocen entre ellos. Hay voluntarios que colaboran en repartir programas, vender discos o refrescos y bollos home made en el descanso. Se rifan una consumición de 50$ en Mahoney&Sons y dos entradas para el próximo concierto. Nos tocaron una vez, pero avisaron cuando estábamos en Seattle y no llegamos a tiempo.
Me recuerda un poco, por lo provinciano y familiar, al Recreo Industrial. Las de León sabéis a qué me refiero ¿no?
Otro de los conciertos, Il trionfo del Tempo de Haendel, fue en el despampanante auditorio del Chan Centre.
Había una mayor proporción de gente guapa, aunque sigue la carencia de normas para la vestimenta. Eso sí: unos carteles te recuerdan que no te eches colonias ni perfumes porque ¡puede molestar a tu vecino!

La Bellezza estaba interpretada por Amanda Forsythe. ¡Qué maravilla! Durante una de sus arias una de las violinista, muchacha muy joven, no pudo contener las lágrimas. No me extrañó.
Ha sido un lujo poder ir a estos conciertos, todos ellos de una calidad más que buena, dando un paseo y volviendo a casa con el fresquito, cuando el campus ya está preparándose para dormir.
El próximo en el Chan Centre ¡Diego El Cigala! No me lo pienso perder
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