jueves, 30 de octubre de 2014

Peripecia canadiense, punto y final


Hoy es mi último día aquí. Hemos querido que sea uno más. Alfredo se ha ido a trabajar y yo, a pesar del tiempo inhóspito, me he lanzado a la calle, deambulando entre la 4ª y la 8ª avenidas. A hacer fotos. Hago muchas, muy malas, pero hacerlas me ayuda a fijarme en cosas que de otro modo no habría percibido.  Selecciono las mejores -me parece que voy teniendo un poco más de criterio- y eso me ayuda a reelaborar el discurso de lo que he visto y a decidir qué es lo que quiero contar. Y,  espero, pasado el tiempo, me ayudarán a recordar.


Vancouver desde el Museo histórico de la ciudad
He terminado la mañana en el Museo histórico de Vancouver.  Ahora que ya me conozco el territorio, que me he pateado la ciudad, que me he leído decenas de paneles en los sitios heritage y que hemos hablado de ello en las clases de inglés, todo lo que he visto en el Museo me ha resultado familiar y significativo. Ha sido un buen final.


Voy a cerrar este blog. He dejado la crónica más turística de mi peripecia canadiense para el Facebook -incluida la visita de los chicos, Andrea y Cristina-, y aquí he puesto algunas de las refle-chorradas que se me han ido ocurriendo. Me cuesta mucho escribir y, a mayores, he tenido que llevar un diario en inglés. Muchas entradas se han quedado en el título y, pasado su momento, se han ido desinflando y las he borrado.

En todo caso, ¡gracias Elena!, porque tú me sugeriste la idea de este blog que, como las fotos, me ha ayudado a comprender  mejor mi experiencia.  

miércoles, 29 de octubre de 2014

Relato para mí misma

Llevamos unos días tristones. Lloviendo casi siempre, el fresco se empieza a notar y desde la casa -siempre silenciosa- se escucha el sonido del viento. El otoño avanza, le empiezo a ver las orejas al lobo y percibo que mi lugar ya no es éste.

En muchos cruces te recuerdan los puntos cardinales 
Y antes de que el recuerdo caiga en la neblina, me quiero decir a mí misma qué me ha fascinado de este sitio. No vaya a ocurrir como en esos enamoramientos fugaces de los que, cuando ya han pasado, apenas recuerdas el motivo.

Aquí todos los caminos son abiertos; entras en cualquier vericueto y siempre puedes salir sin retroceder. Puedes ir de una calle a otra atravesando transparentes edificios. Siempre ve cielo y horizonte. Te puedes perder pero, si quieres, sabes donde estás. 

Flota un cierto aire de irrealidad en el ambiente. Quizás porque en el campus se mezclan modestos edificios antiguos -o simulando que lo son, desde luego nunca anteriores a 1915- con otros ultramodernos despampanantes

Mathematics Building

Audian Art Centre, West Mall con University Blv.



















Y siempre te encuentras alguna sorpresa. Todos los días, hasta el último día. Hoy ha sido una escultura sobre la Tierra y ayer un mural alegórico de los saberes
Mosaicos de Lyonel Thomas en Brook Hall

School of Hearth Sciences
























Y, desde luego, rinconcitos apacibles donde pasear, tumbarte a la bartola o tomarte un café.





















El motto de la UBC es A place of mind. Y es cierto que se percibe sabiduría cuando pasas por los grandes edificios de investigación médica o científica, siempre transparentes, y dónde ves a la gente trabajar incansablemente.  Las bibliotecas son un lujo. Hay muchas, al menos cada facultad tiene la suya, pero las más grandes son la Koerner y la Barber Libraries, una enfrente de otra en Main Mall. En la última me he pasado las horas muertas buscando música. Nadie te pregunta nada, ni pasas por arcos de detección,  ni te piden  un carnet para entrar y fisgar por tu cuenta. Si necesitas algo, te atienden estupendamente. Además de las zonas donde están los libros, hay sitios para la lectura o el reposo, incluso el sueño.


Koerner Library, abierta hasta muy tarde
Sala de trabajo de la Barber Library







Un trocito de las estanterías de partituras









Por todas partes ves esculturas o murales. Hay dos galerías de arte, el Museo de Antropología de British Columbia, el Museo de Ciencias Naturales, dos teatros, un cine y al menos tres auditorios, entre ellos el Chan Centre for the Performing Arts, uno de los más prestigiosos de Vancouver. Y, lo más entrañable, los pianos que ponen al aire libre a disposición de cualquiera. Curioso, casi siempre he visto a chicos tocando. ¿Será que estudian en mayor proporción que las chicas o que son más exhibicionistas?

Auditorio principal del Chan Centre. Aquí cantamos con el Women´s Choir


Piano preparado para el otoño
Totems en el MOA




















Omnipresentes el césped, los árboles y las flores. Que han ido cambiando poco a poco con el tiempo.

School of Theologie


Main Mall en Otoño







La llamada a la realidad después de tanta perfección corre a cargo de obras de mejora y mantenimiento que ves continuamente en el campus. Son como hormiguitas que trabajan en el verano 12 horas al día, incluso sábados, aunque con bastante pachorra y siempre muchos para lo mismo. Quizás previendo los largos meses de invierno en los que no se puede ni salir a la calle.












También se salva de la perfección mi barrio, que es algo cutre comparado con el resto, aunque cómodo y muy popular entre los estudiantes.



En este sótano hay puestos de comida de distintos países, baratos. La gente se la come en las mesas o se la lleva a casa

Mi casa es luminosa y acogedora




y desde el sillón veo la mañana y la noche. Y también un poquito de mar. Oigo las sirenas de los barcos los días de niebla.






En la  escuela de idiomas he encontrado a gente estupenda, con quienes he tenido una relación fluída y amistosa. Como Ce Gao, que estudia bioquímica en Beijing, las coreanas Ji Eun, Yumi a las que explotan en sendas empresas canadienses como becarias y la ingeniera química canaria Ainoah. Todos jóvenes y peleando por su futuro, que pasa por dejarse un pastizal de dinero y energía aprendiendo la lengua del nuevo imperio. Y he hecho cosas inverosímiles, como juegos de rol, gymkanas o encuestas sobre temas de lo más peregrino por el campus.

Venny, Ryn, Kimie, Rouda, Mohammed, myself, Irene y Misaki en una gymkana por equipos

Y a mayores, la experiencia con el Women´s Choir, que ya he contado.

La compañía en casa, inmejorable, y cuando han venido los chicos, un placer y muchas risas. Aquí he sido feliz paseando, estudiando, viviendo al día y pasando mucho tiempo en las musarañas. Espero que este recuerdo me reconforte cuando vengan peor dadas.















martes, 28 de octubre de 2014

Seguridad, sexo y vida universitaria

En el campus de la UBC, en un Canadá donde nunca pasa nada, me ha extrañado ver carteles como estos:



La AMS -Alma Mater Society, el sindicato de estudiantes-, ofrece un servicio de acompañamiento para andar por el campus a horas intempestivas. Llamas, o te acercas a un Hub, y te viene a buscar una pareja -chico y chica- que te acompaña hasta tu destino.  Parece que ha habido los cursos pasados algún tipo de agresión en la calle -en general de tipo sexual- que se intentan paliar con estas y otras medidas.

También preocupa al equipo rectoral y a las organizaciones de estudiantes la creciente utilización de date rape drugs, sustancias que se añaden a la bebida o comida de la persona con la que se pretende mantener relaciones sexuales, y que facilitan la falta de consciencia y posterior olvido por parte de la víctima. Quizás estoy un poco fuera de juego en este tema, y pensaba que eran mitos de mi juventud las famosas pastillas que te podían poner en la bebida para después utilizarte sexualmente. Pero parece que, al menos aquí, están a la orden del día.

Cuando dices NO de algún modo, es que estás diciendo NO
En las universidades norteamericanas es una norma habitual que todos los estudiantes pasen al menos su primer año en residencias o apartamentos dentro del campus. Por tanto, las expansiones sexuales de la post-adolescencia están a la orden del día y se ven como algo natural. Pero se considera sexual assault a toda relación no consentida de un modo muy explícito, como explica sugerentemente este cartel del grupo feminista de la Universidad Simon Fraser. Y se hacen  campañas a favor del otorgamiento de este acuerdo. 

Podían ir tomando nota nuestras autoridades académicas de cómo dar un enfoque a la educación sexual -si tal cosa existe aún- más allá de la descripción anatómica y fisiológica del sexo. 











Mi concierto americano

El miércoles 24 de Octubre participé en un concierto en el que cantaban casi todos los coros de la School of Music de la UBC: University Singers, Chamber Choir (ambos formados por profesores o estudiantes de los últimos años de canto o dirección coral), Women´s Choir y Men´s Choir (compuestos por otros estudiantes de la School of Music, y estudiantes o personal de la Universidad con formación musical). Quedó fuera la Choral Union, más multitudinario y abierto a personas con menos experiencia.

Alto 2 power
Ya he contado en otro post cómo es el Women´s Choir. Seguimos con la misma energética y joven directora -Taylor Bone- que en algunos aspectos me recuerda a Kara -las gaudeamíticas sabéis a quien me refiero-, aunque mucho menos ñoña. Aparte de que habla sin parar y muy deprisa, comunica musicalmente muy bien con gestos y con su propia voz cantada. Y tiene habilidad para integrarnos a todas y que nos sintamos a gusto. A mí me ha tratado con mucha deferencia y me invitó a contar algo de mí en uno de  los primeros ensayos. 

Finalmente nuestra participación se centró en tres obras, con un esquema que me parece es el que usan para intervenciones breves, pues era calcada a la del Men´s Choir: un tema étnico -preferiblemente nórdico o del este de Europa, de donde es Lagramer, el súper jefe de todos los coros-, una melancólica balada inglesa y un gospel.

Ensayando las entradas con Taylor al frente
Además de la preparación musical de las obras, empleamos muchísimo tiempo en aspectos organizativos del concierto -para bastantes chicas era su primera vez allí-: vestimenta, carpetas, look (preferiblemente con la cara bien visible y un poquito de color…). Yo me puse dos horquillas para retirarme las greñas, como cariñosamente llama a mis canas mi amiga Reyes. Y en la escenografía. Los dos ensayos que tuvimos en el Chan Center previos al concierto los dedicamos casi en exclusiva a preparar la entrada de las angelicales sopranos en escena. Amén del loable esfuerzo por parte de Taylor de que se nos quitase el "respeto" por el local del concierto -uno de los más reputados de Vancouver-, a la vez que se lo quitaba ella. Se ha notado que somos una de sus primeras experiencias como directora, y creo que ha dejado algunos aspectos musicales en el aire. En el concierto se le fue el tempo de una de las obras.  

Aún así, para mí la experiencia ha sido muy interesantes. Cantar nuevas músicas y ¡cantarlas sin partitura! Tengo la memoria de un mosquito, y he necesitado mucho tiempo para memorizar especialmente las letras. Los ritmos del gospel, que parecen fáciles, son sincopados y endiablados porque se cantan muy deprisa. Disfruté mucho del concierto sin estar pegada al papel. 

Cantando en el Chan Centre

Otro  de los aspectos importantes del concierto es que me ha permitido tener una idea global de cómo son las Facultades de Música de una Universidad americana. El concierto tenía como finalidad básica la formación de su alumnado. La misma Taylor con la que cantábamos gospel, participaba como cantante y directora en la Missa Brevis de Mozart, o en la segunda parte con un repertorio romántico y contemporáneo. Chapeau¡ El jefe supremo Lagramer ha supervisado nuestros últimos ensayos y ha hecho alguna indicación a Taylor. Los alumnos de canto y dirección coral se curten en estos eventos que les ayudan a ser profesionales competentes. Debo decir que desconozco cómo funcionan en España los conservatorios, pero me alegraría que lo hicieran igual que aquí.

El próximo ensayo -mi último- analizaremos el vídeo del concierto. Me parece estupendo para aprender de la experiencia. Echaré en falta a mis encantadoras compañeras -exceptúo a la petarda de mi jefa de cuerda, me recuerda demasiado a otra que tuve- que cantan como los ángeles y que aprenden sin pestañear unos textos tremendos en noruego arcaico. 

Este es el enlace a los vídeos del concierto (estamos en la 1ª parte, minuto 37)

http://new.livestream.com/ubcschoolofmusic/events/3520150


domingo, 26 de octubre de 2014

Diego el Cigala y el poder de la palabra

Un día de mierda, lloviendo a cántaros, bueno para estar encerrada en casa todo el día. A la 8, concierto de Diego el Cigala en el Chan Centre, aquí en el campus. Después de un curto de hora de trayecto, llegamos empapados a pesar de los paraguas.

No cabía un alfiler en el Chan. Mucho público latino, aunque también canadiense.  Diego es una fuerza de la naturaleza, y pedazo de músicos la gente que traía con él: piano, bajo, guitarra eléctrica y percusión. El flamenco se mezcla con ritmos cubanos y argentinos, boleros y cumbias,  con una notable influencia jazzística. Temas nuevos -para mí- y otros bien conocidos.   

Diego canta que lo borda, pero además dice muy bien el texto. Las palabras suenan claras y enhebradas en su boca, y esto hizo que me sintiera muy feliz.  Llevo meses en un país donde, salvo en el reducto de mi Instituto donde los profesores hablan extremadamente bien, nunca acabas de entender totalmente a tus interlocutores. Ni en la tele, ni en el súper, mi a mi acelerada directora del Women´s Choir. También es frustrante no poder expresar lo que piensas o sientes, que suele ser bastante (mi hijo Andrés me tacha de "excesiva").

Durante el concierto miraba a mis vecinos canadienses,  compadeciéndoles por lo que se estaban perdiendo por no saber castellano. 

El Cigala me ha devuelto el poder de la palabra. Gracias!

jueves, 23 de octubre de 2014

Naturaleza, industria y trabajo

Unión de los tramos del Pacific Railway construidos desde el Este y Oeste
Esta gente no lo ha tenido fácil. Un país inmenso, muy escarpado en su mitad occidental que culminan en el centro con la cadena de las Rocosas. Y hace mucho frío gran parte del año. Han tenido que trabajar mucho para construir un país vivible y transitable. 

Su historia va unida a las grandes obras públicas.  Las ciudades se aposentan a la par que avanza la construcción del gran ferrocarril transoceánico Canadian Pacific Railway (1881-1886). 

Edificio histórico. La primeras fábrica conservera de pescado (Stevestone) 
La mayor parte de sus edificios Heritage están relacionados con la tecnología o la industria.  Y cuidan de ellos con mimo, quizás porque tienen pocos y relativamente recientes. Curiosamente, las iglesias no suelen ser especialmente relevantes.

Además, los relatos sobre los logros materiales no tienen como protagonistas  a los políticos que los impulsaron sino a los trabajadores que los sacaron adelante. Muchas placas recuerdan los trabajadores que murieron en una obra, o a quienes tuvieron un lugar prominente en ella, pero ni una palabra sobre el gobernador de turno que la inauguró. Y se menciona con respeto el ingente trabajo que supuso su construcción.

Fareros que hicieron posible el faro de Point Atkinson
 
La otra pata del Heritage es la naturaleza. Preservan cada árbol como si fuera el último, y mira que tienen para hartarse. Y ya he hablado de su preocupación porque molestes al oso, mucho mayor que la de que el oso te moleste a tí. Seguro que en otras partes del país han hecho barbaridades -tienen mucha riqueza minera y de hidrocarburos en Alberta, por ejemplo- pero al menos intentan compensarlas.

Me da la impresión de que la historia que se cuenta en las escuelas no es la lista de los reyes godos, sino la de las conquistas para la vida cotidiana de las personas. Igualito en nosotros ¿no?

Mi último día de clase

Durante tres meses he sido alumna en el English Language Institute de la UBC. Los dos últimos muy intensivos, es decir, 5 horas diarias de clase más otras dos de lunch-time. Y siempre caía algún deber para casa, o una lectura, escribir el diario… Ha sido agotador pero muy interesante.

La enseñanza se organizaba en tres bloques (leer, escribir y hablar). En cada uno tenía un profesor diferente y, salvo algunas coincidencias, compañeros diferentes. De mis profes he aprendido no sólo bastante inglés -dentro de mis limitaciones y de mi mala memoria- sino, sobre todo, cómo ser buen profesor y gestionar una clase. Claro que sus condiciones son excepcionales -pocos alumnos, en general motivados y que, además, han pagado una pasta por las clases- pero así y todo, me hubiera gustado poder aplicar algo de lo que he aprendido en mis aulas. Cada uno en su estilo -la imprevisible Darlene, el riguroso Kameron y la explosiva Louise- han demostrado profesionalidad y un gran compromiso con nuestro aprendizaje.   Tenían la habilidad de plantear temas de debate interesantes, a veces escabrosos, sin que nadie se sintiera molesto y lograban la participación de todos. Chapeau!

Mis compañeros, muy diferentes de los del curso que hice nada más llegar. Aunque la mayoría siguen siendo orientales, hay bastantes árabes y sudamericanos. Nos hemos reído mucho unos de/con los otros, chanceándonos de nuestras diferencias culturales y teniendo como objetivo común de burla a los estrafalarios yankees. Me quedo con la afabilidad y buen humor de los árabes, la delicadeza de los orientales, la cercanía de los hispanos. 

La mayoría son estudiantes universitarios o recién graduados que necesitan una acreditación en inglés para seguir estudiando o trabajar. Pero también hay otros tipos distintos. Guy, ingeniero informático georgiano-israelí que se viene con su familia al pairo del nuevo trabajo de su mujer. Neki, dueña de una peluquería en Hong Kong que tiene a sus hijos viviendo en Canada. Abadi, rico negociante en Arabia Saudí, que se viene también con la familia. Emi, tímida japonesa que trabaja en una compañía de exportación a la que sus jefes envían para que mejore su inglés. Rawda, inteligente muchacha libia que se viene con su marido y su hijo porque quiere hacer un master en la UBC sobre enfermedades de la plantas… Ha sido una maravillosa oportunidad de conocer gente totalmente distinta de la habitual, aprender y derribar muchos prejuicios.

Tipificados, el "latin corner", donde nos reuníamos a comer los hispanohablantes -but only english, of course- y el "club del velo", las compañeras con la cabeza y parte de la cara, o toda ella, cubiertas. No me acostumbro a verlas, y tendrían que convencerme de que estas muchachas son realmente libres de vestir así. Me dio rabia porque no tuve oportunidad de hablar con alguna de las totalmente veladas, formaban un grupo muy cerrado y huidizo, y ninguna de ellas estaba en mis clases. 

Al final, como siempre, se desatan los afectos, y las frías japonesas nos pedían besos y abrazos a las hispanas al ver que nosotras lo hacíamos. Curiosamente, con los árabes el beso ha salido de modo natural. Este último día de clase me he sentido muy querida y respetada -mis compañeros me votaron a como la más "smart", "inteligent" y "friendly"-. Selfies por doquier y petición de amistad en FB. Vamos, subidón. O simplemente, que mis compas no se dan cuenta de que soy muy mayor.

Antes de que se me borren de la memoria, junto sus nombres, caras, y algún detalle que me los recuerde. Si tenéis curiosidad, aquí los dejo.

















Reading class

Kumiko (mi compi), Emi (arquera), Ryo, Youngah, Maged (etíope), Darlene (teacher), myself, Soyung, Inhye, Mao,  Kimie (Korea), Sandra (Argentina), Fifi (energética), Taisuke (Japon), Ainoha (mi amiga, España)




Writing Class
Kazusa (Japan), Omar (Saudi Arabia, informático), Ryo (Japan), Naoko (Japan), Ines (France, novia de Taisuke), Nabaff (insufrible, Bahreim), Jang, myself, Guy (Georgia-Israel, informático), Ainhoa (Spain), Taisuke (Japan), Kameron (teacher, Canada)



Listening and Speaking Class
Maged, Abady, Louise (teacher), Venny (mi compa, encantador), Kimie (cestas con pañuelos), Mayako, Missy (China, yoga, mágica), Rawda (Libia), myself, Mohammed, Moe (Japan, strong woman), Mayu (Japan), Karim (Ecuador), Irene (Aiying He, China), Sara (China), Misaki (Japan, ábaco), Rin (Japan, tímido encantador)

martes, 14 de octubre de 2014

Hoy he comido en Modesto y estoy durmiendo en Mariposa

Lo más interesante del viaje a Yosemite Park desde San Francisco ha sido justamente eso, el viaje.  Lo más cerca que he podido llegar -hasta ahora- a mi sueño de recorrer pequeñas carreteras americanas con el codo asomando fuera de la ventanilla del coche. Vamos, lo que leí en las novelas de Kerouak.

El azar y la hora de comer nos hizo entrar en Modesto. Un nombre absurdo para una especie de poblachón manchego con unos 200.000 habitantes, articulado en una cuadrícula perfecta. El nombre "Modesto" tiene su origen en el prócer de turno del XIX al que se le invitó a dar su nombre a la ciudad; él, "modestamente", declinó. Pues hale, con Modesto se quedó el poblachón.

Comimos lo que nos dieron en el bar de unos simpáticos muchachos, en la desolada zona  que puede considerarse el centro de la ciudad.  Paseando después, llegamos al Museo local,  y me picó la curiosidad de ver cómo están montados estos museos americanos.

Ante la puerta, una mujer relativamente joven montada en bicicleta nos abordó para contarnos entusiasmada las bondades del Museo de su ciudad. Nos preguntó de dónde veníamos y, ante nuestra repuesta, se echó a reír abiertamente: ¿Sois españoles? ¿Y cómo habéis aterrizado aquí en Modesto?

Aquí los Museos son Museos históricos, y reservan la denominación "Galerías de Arte" para nuestros pinacotecas. El Museo estaba casi vacío, y en su mayor parte atendido -muy bien- por encantadores voluntarios. Recreaba los orígenes de la ciudad, al pairo, como tantas otras, de la fiebre del oro.  Pude recordar los escenarios que hemos visto tantas veces en los Westerns: el Saloon, la oficina del Sheriff, la barbería… Me resultaba tan próximo que me contagié de la emoción de nuestra interlocutora. Estos yankees tienen un pasado de poco más de dos siglos, pero lo cuidan lo ponen en valor como no hacemos en España. Hasta había una cocina años 60 con un gran frigorífico de esos redondeados...

Una avería en cadena de mis aparatos electrónicos me impidió tomar demasiadas fotos, pero me dio la oportunidad de deambular por Modesto en busca de una tienda donde reponer existencias. Fue duro, pero al final acabas encontrando vida humana en forma de pequeños centros comerciales.

Llegamos a dormir a Mariposa, un pequeño pueblo que dan acceso al Yosemite Park. Motel de los de aparcar el coche a la puerta de la habitación.
También lleno de historia relacionada con la fiebre del oro,  y que cuida con mimo de su "heritage". Es en sí un pueblo del Oeste.

Y una pequeña sorpresa: detrás del motel estaba el cementerio del pueblo. Es la primera vez que veo un cementerio en Canadá o en USA. Muy antiguo, con tumbas de los pioneros. Pero lo más curioso era la extensa parte dedicada  los masones, con la lápida de estas probablemente hermanas mellizas o gemelas en la se ven los símbolos de la masonería.  Me he quedado con ganas de saber más de esa peripecia.
Me estaré reconciliando con los yankees?







lunes, 13 de octubre de 2014

Tirar la basura desde un noveno piso

En nuestro edificio la basura se tira, literalmente, a un tubo que recorre todos los pisos. Me encanta hacerlo, salir del apartamento descalza por la moqueta y andar unos pocos pasos hasta el vertedero,  me gusta oír el ruido que hace la bolsa hasta llegar al fondo, como si fuera un pozo. Nunca jamás me he cruzado con un vecino en la misma situación. Lo complicado son las normas de uso. Me parece bien no tirar cristales, plásticos, cartones y demás, pero tener que lavar la basura (norma 2) antes de tirarla, es demasiado!

martes, 30 de septiembre de 2014

Sorpresa en clase de Reading

La profe de Reading es una respetable señora de mi edad, anglosajona, más bien seria y que viste discretamente como una ama de casa americana cualquiera. Sin embargo es la que más alegrías nos está proporcionando en sus clases. Ya conté el tema de la primera -el adulterio- pero luego han seguido otras dedicadas a los eufemismos, gracias a las cuáles he aprendido -y olvidado enseguida- a decir puta o vete a la mierda de maneras más o menos admisibles.

Hoy hemos leído un documentado artículo de The Guardian sobre la urgente necesidad de introducir masivamente los insectos en la alimentación de la humanidad. Tienen más proteínas y menos grasas que otros animales, su cultivo no perjudica al medio ambiente como lo hace, por ejemplo, el de las vacas, y potencialmente son inextinguibles.

Después de realizar unos prolijos ejercicios para aprender los términos ingleses de todo tipo de gusanos, larvas y mariposas, llega la sorpresa: Darlene -nuestra profe- saca de su bolso de la compra unas cajitas que nos reparte y nos invita a abrir. ¡Son gusanos secos perfumados con salsa barbacoa! 



 Risas nerviosas y algún gesto de asco. Bastante gente se niega a probarlos. En mi mesa -dos chinos, una coreana, una japonesa, una peruana y myself- tan sólo la japonesa y yo nos lanzamos a ello. Curioso, dado que la leyenda urbana atribuye a los chinos la familiaridad con este tipo de comida. Quizás por eso mismo lo rechazan. Ellos sabrán…

Son pequeñitos -del tamaño de una anguila- y muy crujientes. Analizando los datos que vienen en el envoltorio, resulta que su contenido en grasas es el doble del de proteínas, contrariamente a las pretendidas bondades que narra el artículo. La cuestión está que, al añadirles salsa barbacoa, devienen  tan comida basura como cualquier otro snack.  Eso sí, consiguen que el sabor de estos gusanos sea muy parecido al de nuestros populares gusanitos.

Para terminar, Darlene saca del bolso una piruleta que rifa entre el público. Ahora sí que agradecí que no me tocara: dentro del transparente caramelo se veía ¡un escorpión!  





domingo, 21 de septiembre de 2014

Memoria histórica: reconocer y reparar

El otro día apareció una noticia muy curiosa en el Ubyssey, el periódico de la UBC. Un octogenario canadiense-japonés, Henry Sugiyama, médico jubilado, había recibido meses antes la aceptación para entrar a estudiar en la Universidad de British Columbia… 70 años después de que él enviara la solicitud  y hubiera sido rechazada.

Después de la segunda guerra mundial, la UBC cerró la entrada de japoneses a sus aulas, incluso de los que llevaban años viviendo y estudiando en Vancouver  como el señor Sugiyama. Éste, afortunadamente,  pudo entrar en otra universidad canadiense donde estudió medicina.

La aceptación que Sugiyama ha recibido recientemente de la UBC no se trata de un traspapele administrativo. Se debe a que la Universidad está revisando sus políticas discriminatorias del pasado e intentando repararlas, aunque sea simbólicamente. Sugiyama, a sus 87 años,  ha aceptado acudir a un también simbólico primer día de clase.

No parece esto ser un caso aislado en Canadá. En 2006 el gobierno pidió perdón al pueblo chino por la conducta discriminatoria que mantuvo entre 1885 y 1923. En 1881 entraron miles de chinos en Canadá para construir el ferrocarril que uniría ambos lados del país. En esa durísima obra murieron muchos de ellos. Pero una vez terminada, el gobierno canadiense puso trabas a las inmigración china, con impuestos especiales, por lo que muchos de ellos tuvieron que regresar a China o quedaron dramáticamente separados de sus familias. En 2006 al fin se reconoció este error y se ofrecieron compensaciones económicas a las familias que se vieron perjudicadas.

Casi igualito que nuestro actual gobierno y las víctimas del franquismo, ¿no?





Cantando en el Women´s Choir

He empezado los ensayos con el Women´s Choir de la Universidad de British Columbia.

Somos más de 50 mujeres, con una gran presencia, como siempre en Vancouver, de asiáticas. El coro está organizado por la School of Music, por lo que muchas de mis compañeras reciben los correspondientes créditos en sus carreras.  Todas muy jóvenes, tan sólo otra mujer mayor que es, casualidades, ¡profesora de de Matemáticas! Hay un nivelazo. Muchas son estudiantes de canto o de otros instrumentos y todas saben solfeo. Algunas chinas cantan ópera ¡china!

Los primeros ensayos han tenido una parte un poco tediosa, precisamente debido al aspecto académico de la cuestión: tenían que explicar lo de los créditos, las normas de evaluación etc. De momento estamos con Taylor Bone -una energética Teacher Assistant que nos dirige a la vez que toca el piano. Su misión es de preparadora vocal y para desbravar un poco las obras, a la espera del director oficial que es el profesor Graeme Langager.

De momento hemos ensayado unas cuantas melancólicas canciones del renacimiento inglés muy hermosas y algún negro espiritual. Me encuentro cantando entre ángeles celestiales, es una preciosidad la frescura de sus voces. Tenemos un concierto el 24 de Octubre, pero no sabemos aún sobre qué.

El primer día de ensayo, al terminar, se me acercó una muchacha china -segundo curso de ingeniería informática, 6 años de canto-.  Lo que voy a contar puede sonar a auto-halago, aunque no es más que una consecuencia de lo mayor que me estoy haciendo: la chiquita me confesó su admiración porque yo mantuviera a mis años la pasión y la disciplina por cantar. Que era para ella -como dicen mucho los angloparlantes- "una inspiración". Que ella querría ser así también de mayor. Luego, en un plano más humano, me dijo que llevaba más de un año sin ver a su familia, y que se había pasado llorando los primeros meses en Vancouver. Y que si yo no añoraba España.

Al volver a casa, tarde, había un chico tocando el piano en East Mall. Me paré un rato a escucharle. No recuerdo muy bien cómo es la sensación de libertad, pero en esos momentos la sentí muy cerca.


domingo, 7 de septiembre de 2014

El primer día de clase hablamos de adulterio

La semana pasada comencé un nuevo curso de inglés, esta vez de dos meses. Tengo tres clases diarias de 1h 40min cada una, con 10 minutos de intervalo,  más la consabida pausa para el lunch. Total, un palizón! En cada clase tengo profe y compañeros distintos, aunque algunos coinciden.

Me he sorprendido a mí misma organizando cuidadosamente el cuaderno de clase - como cuando era profe, me encantaba- escogiendo bolis y lápices y dejando  la mochila preparada antes de acostarme.

Mis classmates son más variados que en el curso de julio. En cuanto a la edad -aunque siguen siendo muy jóvenes en general- pero sobre todo en cuanto a procedencia. Han disminuido los coreanos -ahora hay muchísimos japoneses- pero aumentan los  chinos, hispanos y árabes. Tengo una compañera española, otra peruana y un israelí. Los japos, especialmente las chicas, son supermodernas, unas en plan manga y otras etéreas y elegantísimas. Resulta que el español está de moda en Japón, por lo que todas tienen mucho interés en hablar conmigo (fuera del recinto de la escuela, dentro tenemos la política de only english). También me solicitan mucho los estudiantes mayores (Gay, ruso-israelí y Necki, china) que se encuentran cual pulpo en garaje entre tanta gente joven y buscan desesperadamente a alguien a la hora del lunch



Pues hete aquí que en la primera clase formal del curso -Reading- y después de las reglamentarias actividades de presentación, la profesora nos propone el tema a debatir: "¿Qué puede hacer una mujer si su marido comete adulterio?" Yo, la verdad, me quedé estupefacta. Que en un sitio tan políticamente correcto como la UBC, y sabiendo que hay estudiantes en cuyos países el adulterio es un delito grave y mucho más si la adúltera es una mujer, propongan de entrada el susodicho tema.


En el grupo donde debíamos cambiar las primeras impresiones -un muchacho japonés y una muchacha china bastante jóvenes, además de yo misma- no entendían demasiado bien qué era eso del adulterio. Se lo expliqué lo mejor que pude (¿?), y al final convinimos que lo mejor era que lo hablaran entre las personas implicadas a ver qué solución podía darse según las circunstancias del caso.

En el resto de los grupos hubo otras opiniones: desde enfocarlo como delito -el grupo donde estaba Alamoud, muchacha qatarí- hasta pedir fulminantemente el divorcio.

En fin, un poco fuerte para empezar ¿no? Esto promete.






  











miércoles, 3 de septiembre de 2014

Te tomas un café y lo pagas con VISA

Desde que llegué he tenido muy poca necesidad de manejar dinero. Todo se puede pagar con VISA, aunque sean céntimos, salvo las lavadoras comunitarias del edificio en que vivo y las taquillas de la piscina, que funcionan con monedas. ¡Ah! Y tampoco admiten tarjetas los rancios de la granja de la UBC,  tan ecologistas ellos, con la de papel que se gasta en los billetes.

Tal es así, que hasta hace poco no me he dado cuenta de que algunos billetes tienen una zona transparente muy curiosa.

Y los loony -monedas de 1 dólar, así llamadas por el pato que hay en una de sus caras- son polígonos de once lados. Disculpad la intrusión profesional, pero me ha extrañado porque esta figura no es frecuente ni fácil de construir. Hay varios métodos para hacerlo pero, en ningún caso, la construcción resulta exacta, es decir, no todos los lados y los ángulos son iguales entre sí (dedicado a mis amigas Pepa, Ángela y Paloma, con las que tanto sabemos de estos temas). 

Le he preguntado a Google y, de entre las varias monedas poligonales que hay por el mundo - de 12 lados en Paraguay y Paquistán, de 10 en Colombia y Egipto, de 7 en México, de 4 en India y hasta 3D en la desgraciada Somalia- tan sólo tienen once lados algunas series de la República Dominicana además de ésta canadiense.

Una última reflexión profesional. Cuando desaparezca el dinero físico -que está al caer-, ¿por qué sustituirán los profes de matemáticas los típicos problemas de resta tipo "si pagas una compra de 7,20 € con un billete de 10 €, cuánto tienen que devolverte" y cosas así




martes, 2 de septiembre de 2014

De nuevo a clase


Hoy ha hecho un día de mierda. Ha llovido hasta bien entrada la tarde. Y han empezado las clases en la UBC, las mías incluidas. 

Esta mañana, como ayer, se notaba una animación especial en el campus. Grupos de freshmen -estudiantes de primer año-, guiados en general por otro estudiante voluntario y llevando carteles cuyo significado se me escapa, se dirigían al War Memorial Centre, donde parece ser que alguien les iba a dar un speech de bienvenida.

En mi escuela el público ha cambiado. Aunque sigue habiendo muchos asiáticos, hay mayor proporción de árabes y latinos. Se ve también a gente mayor. Estos primeros días nos van clasificando por niveles y hasta el jueves o viernes no estaremos en el grupo definitivo. Espero que sea tan encantador como el que tuve el mes de julio.

Al terminar me pasé por la School of Music, donde una profesora me hizo una prueba para entrar en alguno de los coros de la UBC.   Me pidió que cantara algo, así, de sopetón, y me arranqué con "Tres morillas me enamoran en Jaen". Después tuve que hacer gorgoritos varios para que calibrara mi oído y mi  tesitura, con el resultado previsto: contralto 2ª (para los/as no músicos/as os diré que esto no es peyorativo).  Después del primer día de clase estaba cansada y sin comer, pero no me salió nada mal la prueba.  ¡Admitida en el selecto Women´s Choir!, con el que -presuntamente- tendremos un concierto a finales de octubre.

A la salida me topé con la feria. Todo Main Mall con tenderetes de los infinitos clubs de la UBC, que, luchando con la lluvia y los paraguas, y con los panfletos deshechos por la humedad, intentaban ligarse a los nuevos estudiantes. 


Los clubs son de lo más variopinto: deportivos, musicales, étnicos… y una gran presencia de los religiosos de todo pelaje. El más kitch: el católico, con una silueta del Papa para hacerte una foto con él!



El atardecer ha dejado un espectáculo precioso, con las nubes levantándose y nada menos que dos arco-iris, que anuncian buen tiempo para el resto de la semana!