
No hay nada más peligroso que sacar un mapa cuando vas por la calle. Inmediatamente un/a amable canadiense te aborda preguntando si puede ayudarte en algo. Es muy de agradecer pero en estos primeros días, con mi precario inglés y su particular acento, el resultado no es muy brillante y te despista más que te ayuda.
Lo peor fue ayer. Se dirigió a mí una empleada de la seguridad del campus, argentina por más señas. Tomó (por favor, iba a decir cogió!!!!) mi mapa y no conseguía aclararse. Concluyó rotunda que mi mapa estaba mal. Y ahí no hubo problema lingüístico; simplemente estaba leyendo el mapa al revés.
Hoy la he visto patrullando por otra zona y nos hemos saludado. Menos mal que yo no llevaba el mapa en la mano!!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario