Hay tapias, o verjas cubiertas de vegetación, por las que he pasado mil veces sin poder atisbar lo que se esconde tras de ellas. Tiendas o bares de mi barrio en los que nunca he entrado y en los que, probablemente, no entraré jamás.
Desde el apartamento de la UBC veo el otro lado de la Bahía de los Ingleses, en el West Vancouver. Pero la distancia, los árboles y los acantilados me ocultan lo que realmente hay allí, y lo que pasa hasta llegar allí.
Necesito apropiarme del territorio, quizás porque estoy en un sitio donde nada es mío. El otro día crucé al otro lado y pude ver lo que desde aquí no veo. Y verme desde allí.
| Cargueros saliendo por la English Bay |
| El campus visto desde el faro de Atkinson |
| El apacible y lujoso barrio de Dundarave, al otro lado de la bahía |
Ahora, cada noche, busco en la lejanía la lucecita del faro de Atkinson y me siento mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario