No me lo puedo creer ni yo misma, pero ayer dediqué -casi- toda la tarde a hacer una tortilla de patata y gazpacho para el lunch intercultural que había acordado compartir con algunas de mis compañeras.
Ellas hicieron un arroz con algas y demás vegetales muy rico, rollitos tipo sushi y otro arroz con trocitos de pollo. Dee, thailandesa, compró pizza.
Comimos sentadas en unas escaleras de Main Mall, con todo el solazo, y no dejamos ni una miga. Repetían con entusiasmo, y buen acento, tor-ti-lla-de-pa-ta-ta. Les hacía gracia la frase.
Pasaron delante de nosotras otras dos chicas coreanas y Yumi las saludó inclinando la cabeza. Lo hacía así porque eran mayores que ella, me explicó, Hablamos de las formas de saludo en nuestros países: en Corea no se besan ni abrazan entre amigos, ni tan siquiera con los padres.
Por cierto, la tortilla me quedó rica, pero algo baja de sal.

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