Esta imagen aquí es una excepción. Una persona de procedencia hindú limpiando la calle.
En España y en la mayor parte de los países europeos, sería habitual. Estamos acostumbrados a que los trabajos de baja cuantificación y peor remunerados los hagan inmigrantes sudamericanos, marroquíes, hindúes o paquis en el caso de Inglaterra…
Aquí no. Los obreros que cargan y descargan tablones para arreglar no sé qué demonios en nuestro edificio son canadienses WASP: white, anglosaxons y -quizás- protestantes. Lo mismo el pobre hombre que recoge los platos sucios en el comedor cutre de nuestro barrio, y los clochards que deambulan por él aprovechando que hay sitios abiertos toda la noche.
Esta mujer que busca envases vacíos en los cubos de basura para devolverlos al supermercado, donde le dan cuatro perras por ellos, también en WASP. Y la mayor parte de los deambulantes por el Downtown Eastside, quizás el barrio más pobre de Canadá donde se reúnen miles de personas sin techo, locas o fuera del sistema. Vienen de todas partes del país, atraídas por el -relativo- buen clima de VCV y la -relativa- tolerancia y generosidad de la ciudad.
Es más, los habitantes primigenios de estas tierras antes de que llegaran los conquistadores europeos, las First Nations, viven en buena parte en reservas, automarginados, pobres y con altas tasas de alcoholismo.
Es más, los habitantes primigenios de estas tierras antes de que llegaran los conquistadores europeos, las First Nations, viven en buena parte en reservas, automarginados, pobres y con altas tasas de alcoholismo.
Me entero de que el salario medio de la población inmigrante es más alto que el de los autóctonos, y que el porcentaje de universitarios entre los inmigrantes es superior al de los canadienses.
Les siguen recibiendo con los brazos abiertos. Les necesitan por razones demográficas y económicas. La mayoría de los actuales ciudadanos canadienses provienen de familias que llegaron aquí desde otras partes del mundo hace unas pocas décadas.
Todos son inmigrantes.
Todos son inmigrantes.
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