En este mundo tan globalizado, hasta se agradece encontrar diferencias culturales. Por ejemplo, la fregona. Modesto pero gran invento español, que permitió a las mujeres abandonar la genuflexión para fregar desde una postura más cómoda.
Aunque yo recuerdo un paso intermedio, consistente en una esponja que se escurría con la presión de dos cilindros. Ni me acuerdo de su nombre, pero sí que entró en casa de la mano de mi madre, que para esas cosas siempre fue muy práctica.
Ayer, en VCV, no encontramos rastro de fregona, pero sí del artilugio anteriormente descrito. Nos apresuramos a comprarlo. Me pregunto cómo fregarán aquí. En el apartamento no hay pistas de aparato para ello. Pero juro que me enteraré¡¡¡
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